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CULTURA

Sexo VS afecto: ¿Cuál es el límite por el cual la masculinidad de un varón comienza a observarse como “sospechosa”?

Desde Rosario el psicólogo y escritor Esduardo Maróstica se pregunta dentro del marco de su nuevo libro "Los príncipes azules destiñen" ( Galáctica Ediciones) se pregunta ciertas cuestiones que tocan la masculinidad.

Tengamos presente que para la cultura patriarcal y heteronormativa, el varón hetero cis es el que está en la cima de las expectativas machistas y la homosexualidad vendría a significar una devaluación de esa masculinidad. En otro artículo abordé el tema de la afectividad entre varones y cuándo comienza a verse con desconfianza y cómo en la película “Close”, nos da un ejemplo de que en un momento del desarrollo humano, las manifestaciones afectivas entre varones comienzan a observarse de manera negativa. En el film uno de los varones, ya adolescente, rehuye a este tipo de expresiones de afecto de su amigo, tomando distancia física y afectiva.

Hace poco tiempo, en una cena entre amigos, uno de los comensales, que llamaremos X, de más de cincuenta años, me contó una aventura en la que lo había seducido un pibe de veintipocos años. El caso fue que tuvieron una noche frenética y sexualmente agitada. A la mañana siguiente, cuando él quiso abrazar al pibe cariñosamente, éste se lo sacó de encima, al tiempo que le disparó un “¿Qué hacés? Mira que no yo no soy puto.”

Volviendo a la pregunta inicial ¿Cuál es el límite de la afectividad entre varones? Porque en la escena descrita más arriba, la masculinidad del pibe no se ve cuestionada por una bacanal sexual con otro varón, sino sólo con esa expresión afectiva, que lo incomodó por cierto, del abrazo, Tal vez ese gesto de cariño, hizo que se activaran en el pibe, ciertas alarmas sexistas, porque de aceptar ese abrazo se lo podría confundir con “un puto”, y en términos patriarcales esto es devaluarse como varón. “Yo no soy puto”, dijo, refutando en las palabras algo que en los hechos, para X, estaba muy claro.

Quizá en una suerte de disociación, lo sexual está asociado a un juego que por unas horas, que libera ciertas fantasías, en este caso homosexuales, pero que concluido el juego y saciado el cuerpo, en un desvelamiento propio del final de un encantamiento, y todo lo que conlleve un acercamiento que no sea sexual se lo verá como una amenaza.

La lógica sería la siguiente: tener sexo toda una noche no es de putos, sí abrazarse. Entonces me pregunto ¿Cuando la masculinidad se ve mancillada? ¿Cuántos sexismos se sostienen aún en nuestra sociedad y cuánto de ellos tienen que ver con el afecto, la ternura, o la gestualidad de cariño? En este caso, un par varón-varón, podemos reconocer que la amorosidad se mira con recelo heteronormativo, señalando con el dedo, e introyectando estos mandatos de manera moralista, como en el caso de este pibe que al igual que el adolescente de la película, toma distancia tanto física como sentimental, mutilando su capacidad de expresar su afectividad para conservar una supuesta identidad masculina que todavía reconocemos resabios patriarcales.

Más info: https://www.instagram.com/eduardo.marostica.escritor/?hl=es

psicología masculinidades
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