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CULTURA

Mi primera vez en el teatro: Canticuénticos en el Konex

El termómetro marcaba casi 40ºC, la tarde estaba más para pelopincho o sofá con aire acondicionado. Pero el domingo pasado en el Konex iba a suceder algo más que especial. Morena, de 11 meses, vería en vivo por primera vez a Canticuénticos, el grupo de música para niños oriundo de Santa Fe, que los últimos meses se había convertido en el soundtrack de sus días. Su sonido se había convertido en el salvavidas imbatible, como cuando el viaje rutero de las recientes vacaciones se había vuelto eterno y molesto pero la sola presencia del monstruo de la laguna hizo que ella sonriera, dejara de llorar y llegara a destino más que feliz.

Algunos habían dicho que era un poco prematuro llevarla al teatro por primera vez porque era muy chica, pero esa música para ella ya era parte de la familia y cada vez que la escucha es motivo de celebración. Así que pese al colorón veraniego y a algunos consejos que nos habían dicho que nos quedemos en casa, allá fuimos en familia.

Había padres, madres, tías y abuelas. Bebés aún más chicos que More y otros mucho más grandes que sorprendidos decían: “mirá vino una bebé”. Había mamaderas, tetas, agua y galletitas mordidas, pero sobre todas las cosas había música, colores, alegría y felicidad. Felicidad de contemplar la sorpresa en esas caritas inocentes y pequeñas, felicidad de compartir en familia la primera vez de un momento que seguramente ninguno de ellos recordará pero que los padres, madres, tíos o abuelos guardaremos en el corazón para siempre.

Porque cuando apenas pasados 10 minutos de la hora señalada del comienzo del show, empezó a sonar el primer acorde de Nada en su lugar, yo realmente no podía entender como Morena con apenas 11 meses de vida me miró boquiabierta y después no pudo despegar la vista del escenario. Estaba fascinada porque esos seis personajes que siempre habían estado metidos dentro de la televisión del living de casa ahora habían tomado vida y los tenía a pasitos de nosotras.

Siguieron Un remolino, Acá tá y después llegó uno de los grandes hits, la chacarera del mamboretá. Las que teníamos bebés muy chiquitos (que todavía no hablan) cantábamos y aplaudimos por nosotras y por ellos. Ellos en cambio miraban fascinados todo lo que sucedía en el escenario y nosotras teníamos el espectáculo más grande del mundo: ver disfrutar del arte a nuestros bebés. Porque es cierto que muchos pediatras recomiendan que antes de los dos años de vida ningún niño tenga contacto con pantallas, pero muchas veces las pantallas pueden regalarnos música, juegos y sentimientos más que profundos que son imprescindibles que las infancias conozcan. Porque más allá que muchas de las canciones de Canticuénticos tienen ritmos movedizos e invitan a coreografiar en familia (como La rana Rosita o la Chacarera jerigosa) hay otras como ¿Por qué? ¿Por qué? que se preguntan ¿por qué algunos chicos trabajan si el trabajo es cosa de grandes?; o en Hay secretos la letra dice “que hay secretos tan pesados que no dejan respirar” y aconsejan que “no se tienen que guardar los secretos que hacen mal”; y Pañuelito blanco pone sobre la mesa de las infancias un tema tan doloroso y tristemente actual con una melodía tierna y una letra que a los más grandes nos deja un nudo en la garganta.

Después siguieron otros éxitos como la cumbia colombiana Si viene de la tierra, A cocochito, El Lorito Teté o Bate con la cucharita. Y claro que para el final llegarían los más esperados por grandes y chicos, como La cumbia del monstruo. Y aprovecho esta crónica para agradecer públicamente a Canticuénticos ya que More cuando escucha hablar de monstruos no tiene miedo, sino que sonriente empieza a mover sus manitas como gusanos para empezar a bailar.

Seguramente sucedieron muchas más cosas sobre el escenario y pediré disculpas por no poder enumerarlas en estas líneas ya que confieso que esta vez, mi atención estuvo todo el tiempo en lo que le sucedía More, para intentar guardar para siempre cada gesto, cada sonrisa y cada aplauso. Ya que desde que sonó ese primer acorde de Nada en su lugar hasta los bises con la dupla Quiero para mi o No pasa nada la periodista quedó abatida por la madre que por primera vez tuvo la vista totalmente nublada de emoción y de felicidad.

 

Recuadro:

Canticuénticos sale de gira por el país y por el mundo: El 19 de febrero se presentará en el Festival Confluencia en Neuquén; el 16 de abril estará en el teatro Nescafé de las artes en Santiago de Chile; el 30 de abril agregó función por localidades agotadas para la presentación en el teatro de la ciudad de la esperanza Iris en Ciudad de México; el sábado 6 de mayo volverá a sus pagos al Teatro El círculo de Rosario y el 7 de mayo estará en el Quality Arena de Córdoba Capital.

Créditos fotos: Pablo Spoto, para Aladelta Studio (y padre de Morena).

 

 

 

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