Los eventos de 2020 fueron trágicos para la aviación en todos los aspectos y a gran escala. Desde las aerolíneas y los aeropuertos hasta los proveedores y las empresas de apoyo, todos han sentido el ahogo y continúan haciéndolo.

 

Con las aerolíneas que emergen de COVID-19 cargadas con deudas y contemplando la perspectiva de una demanda sofocada durante algún tiempo, ¿el objetivo de implementar la conectividad a bordo ha quedado en segundo plano? Hace dos años, la conectividad se consideraba la próxima gran inversión que debían realizar todas las aerolíneas, y los pasajeros exigían una experiencia fluida de tierra a aire y viceversa.

 

Sin embargo, dado que las aerolíneas buscan recortar costos donde puedan, sería casi comprensible que el WiFi a bordo cayera en la lista de prioridades. Por otro lado, con una demanda de viajes deprimida que se prevé que continúe durante varios años, atraer pasajeros será crucial. La infraestructura y todo lo necesario para hacer que la conectividad del futuro avance ya se ha implementado y brinda incentivos para que las aerolíneas avancen en sus programas.

 

A lo largo de la pandemia, a pesar de las restricciones presupuestarias, los proveedores de conectividad han seguido implementando sus lanzamientos de satélites. Además del soporte orbital, también ha habido muchos desarrollos sobre el terreno. La tecnología de antenas continúa avanzando en la dirección correcta, con arreglos en fase y soluciones dirigibles electrónicamente que avanzan, a pesar de la pandemia. Se han presentado nuevas terminales y se han formado nuevas asociaciones. En general, se está trazando el camino hacia una mejor experiencia WiFi a bordo en el futuro.

 

El tiempo de inactividad ha facilitado las instalaciones. Un aspecto de las paradas masivas de aeronaves durante los últimos 12 meses ha sido la flexibilidad adicional para que las aerolíneas realicen actualizaciones, mantenimiento y mejoras. Para algunas aerolíneas, esta fue una oportunidad ideal para acelerar la implementación de WiFi. Muchas compañías han utilizado el tiempo de inactividad para realizar instalaciones más rápidamente y otras han estado esperando hasta saber cuando un avión volverá a estar en el aire. En ninguno de los casos se ha dejado completamente en un segundo plano este tema debido a la pandemia.

 

Esto se evidencia en el mayor número de aviones conectados que vuelan en la actualidad. British Airways completó su implementación del EAN de Inmarsat a principios de este año, y KLM describió planes para llevar conectividad a vuelos europeos de corta distancia. Vistara Airlines se convirtió en la primera aerolínea de India equipada con WiFi, mientras que ZIPAIR se unió a las pocas aerolíneas que podían ofrecerlo de forma gratuita, además Eastern Airlines está a punto de completar la implementación de IFE inalámbrico en su flota de Boeing 767.

 

Todo esto sucedió a pesar del COVID-19. Claramente, la conectividad sigue ocupando un lugar destacado en la agenda de las aerolíneas de todo el mundo, y los programas siguen su curso independientemente del impacto de la pandemia. La conectividad a bordo continúa en auge. Aunque es posible que todavía estemos un poco lejos de un WiFi generalizado, bueno y gratuito para todos, las aerolíneas siguen comprometidas con la conectividad y eso es bueno para todos. Por Turquesa Fabiano.

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