Es un negocio que genera en el país alrededor de 4000 vuelos privados por año, se ha visto impulsado en los últimos meses por la pandemia del coronavirus y los vuelos compartidos están acelerando su crecimiento.

Lo que inicialmente comenzó en la década de los 30 como una excentricidad de algunos dueños de estancias que alquilaban un pequeño avión para trasladarse hasta sus campos, en los últimos años ha presentado un crecimiento sostenido y una demanda cada vez mayor de vuelos privados con el aeropuerto de San Fernando como la principal base aérea desde la cual despegan.

Actualmente es un negocio que genera en el país alrededor de 4000 vuelos privados por año y se traduce en el 19% del mercado aerocomercial total. El sector parece mantenerse ajeno a la crisis económica del país y se ha visto impulsado en los últimos meses por la pandemia del coronavirus. Novedosas plataformas que centralizan la oferta y modelos innovadores como el de vuelos compartidos, están acelerando su crecimiento.

En destinos internacionales los vuelos se incrementaron en un 50% más en promedio comparado a 2019 y un 15% más en vuelos regionales. Asimismo, el sector espera que el segmento siga creciendo en los próximos meses, ya que, quienes tienen la posibilidad de hacerlo, preferirán volar en un jet privado antes que subirse a un vuelo comercial tradicional.

Por otro lado, por temor a contraer el virus, muchas empresas querrán cuidar a sus ejecutivos y evitar que se trasladen en vuelos comerciales con desconocidos. “Estimamos que habrá un éxodo de ejecutivos que a menudo se trasladaba en la aviación comercial y ahora lo hará en la aviación ejecutiva”, opina Sebastián Chicou, piloto y CEO de JetsBooking.

Pero los viajes de negocios no serán los únicos que traccionarán la demanda. Muchas familias ya piensan en este servicio a la hora de planificar sus vacaciones, teniendo en cuenta los diferenciales que aporta, como comodidad, seguridad y privacidad.

 

Muchas familias ya piensan en este servicio a la hora de planificar sus vacaciones.

 

Pero, ¿cuánto cuesta un vuelo privado? El valor varía en función de la ruta, de los kilómetros a recorrer, cantidad de pasajeros y tipo de avión. Para un vuelo corto como Buenos Aires – Punta del Este (una ruta muy popular en la temporada estival) los precios varían entre US$2500 y US$14.000. Para un vuelo

 

entre Buenos Aires y Mendoza oscilan entre los US$6000 a US$20.000.

 

La pandemia del coronavirus que inicialmente generó una parálisis total del sector aeronáutico, ha generado también nuevas oportunidades para los operadores de vuelos privados. Una de ellas ha sido la comercialización de vuelos privados para aquellos que desean ir a vacunarse al país del norte. La empresa Broker Air ofrece pasajes a Miami sólo ida desde US$6.900 por persona o US$80.000 para un grupo de 12 personas en adelante.

Es un sector en el que todavía se utiliza mucho la venta directa, pero cada vez ganan más terreno las plataformas, que permiten concentrar toda la oferta en un solo lugar. Empresas de reservas de pasajes como JetsBooking, llegan para plantear una nueva e innovadora manera de contratar vuelos privados.

Antiguamente se utilizaba una plataforma X para alquilar aviones o helicópteros enteros, y ahora la gran novedad es que la aplicación permite consolidar asientos vacíos. Lo que JetsBooking hace es tomar el inventario de asientos vacíos de vuelos privados para que otras personas tengan la opción de subirse a la aeronave comprando un ticket.

Como el vuelo ya tiene los costos operativos cubiertos, muchas veces esos tickets tienen un valor muy competitivo comparado con un ticket en clase ejecutiva de un vuelo comercial. Así, la plataforma permite buscar, comparar y reservar tickets en líneas aéreas comerciales y combinarlas con jets privados o helicópteros a un precio mucho más económico.

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