Con G llegamos al teatro bastante justelis de tiempo y el apuro se nota en nuestros cuerpos. La gente sentada, en la cafetería, que para comunicarse apenas susurra, sigue con la vista a dos muertos de frio que irrumpen el clima cálido apresurándose a la boletería. Con la entrada en la mano y el calorcito que se empieza sentir, nos incorporamos a la fila. Llegamos.

 

Rápidamente dan sala – preciosa sala, por cierto -y nos acomodamos en las butacas. Sobre el escenario vemos inmensa cantidad de salames colgados de estructuras metálicas rectangulares y una luz verde agua embadurnando el salón. La expectativa incrementa. La obra comienza.

 

Parece tratarse de un día de vital importancia para la familia Almada. Carlos, candidato a la gobernación de la provincia de Entre Ríos y propietario de una inmensa empresa productora de embutidos, dará una conferencia que le servirá de resorte para impulsarse con fuerza en su campaña política. Sin embargo, no es a la luz de las cámaras en el lugar más lujoso de la estancia familiar en donde trascurre la obra, sino en un oscuro sótano. Y no es Carlos, a pesar de su importancia, el protagonista de los hechos – no aparece en toda la obra – sino las cinco mujeres más importantes de su vida: su esposa, su hermana, sus dos hijas y su secretaria. Estas respaldan al candidato con convicción y portan vestidos finos de color verde agua. Su intención es combinar los colores con los de la corbata de Carlos y que la foto impacte en los principales diarios con un fuerte mensaje de unidad familiar.

 

Sin embargo, el esperado y brillante día para Carlos Almada amenaza con opacarse debido a la revelación de un oscuro secreto. Cuando la ilusión empieza a resquebrajarse, las cinco mujeres entran en desesperación y desfilan por el sótano de la estancia mostrando sus peores miserias. Los vínculos están teñidos por la envidia, el resentimiento, la codicia, la ostentación, la mentira. ¿Cuánto están dispuestas a callar? ¿Cuánto están dispuestas a encubrir las espantosas acciones de Carlos?  ¿Cuánto están dispuestas a soportarlas en sus propios cuerpos?

 

A medida que la oculta y nefasta trama familiar va saliendo a la luz, el desengaño empieza a abrirse paso. La ilusión que sostenía a Carlos como figura intocable se desvanece, y las mujeres comienzan a autopercibirse de otra manera. Los roles sociales a los que se han aferrado tambalean. La mirada hacia las demás se conmueve. Se dan cuenta de que están envueltas en una misma trampa y algo en el plano de su ser se trastoca para jamás volver a su estadío anterior.

 

Platón desarrolló la alegoría de la caverna para referirse al proceso en el que ciertos hombres pasan desde la oscuridad de la ignorancia hacia la luz de la verdad. Enajenados a una ilusión que es sostenida por imágenes que alguien puso allí para engañarlos, estos hombres pasaron toda su vida en la caverna y eso los lleva a tomar a dichas imágenes como verdad. Sin embargo, una vez que salen a la luz, no podrán volver a creer en esas imágenes. Nunca más regresaran a la oscuridad. De modo similar, Verde Agua utiliza al sótano como metáfora para narrar la historia de un grupo de mujeres que, presas de la ilusión de un discurso plenamente patriarcal, son víctimas de una violencia simbólica – aquella que se padece sin percibirse como tal – que las oprime y las coloca en lugares y roles de sometimiento. A medida que las verdades emergen en el sótano, ya nada podrá seguir siendo igual y será preciso salir. La sororidad será la llave.

 

Las actuaciones y el guión son absolutamente destacables. Plagada de metáforas y sutilezas, Verde Agua es una obra dinámica que permite conmoverse y pensar.

 

¡Hasta la próxima!

 

Ficha técnico artística

 

Dramaturgia: Marina Lamarca

Actúan: Sol Aguero, Anabella Aisenberg, Agusta Bermudez, Ayelen Garaventta, Lili Popovich

Escenografía: Magali Acha

Diseño de vestuario: Oti Bloch

Diseño De Iluminación: Max Pastorelli

Fotografía: Nacho Lunadei

Diseño gráfico: Ayelen Garaventta

Asistencia de dirección: Fiorela Ciminelli

Prensa: Duchezarate, Ximena Goldenberg

Dirección: Marina Lamarca

Duración: 80 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos

 

 

 

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