UNITED
United Airlines estrena uniformes

Conozcan a una de las personas responsables de llevar a United – y a sus clientes – a nuevos lugares, incluyendo Cuba.

Como gerente de proyecto de transformación de estaciones en United, Karen Loess ha participado en algunas aperturas históricas: Moscú; Acra, Ghana; Hangzhou, China; y Lagos, Nigeria, por nombrar algunas. Desde que United recibió la aprobación provisional del gobierno para volar a Cuba desde Houston y Nueva York/Newark en el verano boreal, ella ha estado muy involucrada en la apertura del más novedoso destino de United: La Habana.
Karen comenzó su Carrera en United en 1983, siguiendo los pasos de su madre, que también trabajó para la compañía. Tras desempeñarse en una serie de cargos, incluyendo atención al cliente y como gerente general de la estación de Indianápolis, retornó a su hogar en Chicago para trabajar en la casa matriz de United como parte de la nueva división de apertura de estaciones.
“Cada destino presenta sus propios retos”, expresa Karen. “Moscú fue la primera apertura en la cual trabajé y recuerdo que debimos sacar fotos de cada uno de nuestros equipos y materiales y presentarlas antes de que fuera posible ingresar al país. Nos tomó meses completar la tarea, pero fue una muy buena experiencia de aprendizaje”.
Con los años, Karen se ha convertido en experta en resolver de qué manera navegar las regulaciones gubernamentales y aduaneras locales para lograr avances. “China es un buen ejemplo. Cada región del país tiene sus propias regulaciones sobre licencias comerciales, importaciones, exportaciones y demás. Abrir Hangzhou fue muy diferente a abrir Xi’an, pero eso es lo que hace que el trabajo sea divertido”, cuenta.
Generalmente, una vez que se confirma un nuevo destino, Karen puede en un lapso de un par de semanas movilizar colaboradores al país para comenzar a trabajar con los funcionarios locales. La apertura de una nueva estación internacional lleva, en promedio, cerca de seis meses de principio a fin y el equipo de Karen se queda en tierra durante los primeros tres vuelos de llegada y de partida hacia el nuevo destino para monitorear todo de primera mano. Cuba, sin embargo, fue diferente; Karen y el resto del equipo debieron seguir un proceso más estructurado para coordinar reuniones con los oficiales de aviación civil cubanos y conseguir visas, lo que resultó aún más complejo ya que todas las aerolíneas estadounidenses que habían recibido aprobación para volar a Cuba estaban compitiendo para lograr lo mismo. Tampoco se les permitió viajar a Cuba hasta después de que se anunciaran las aprobaciones de la ruta, lo cual restringió el tiempo disponible para preparar las operaciones de United en el Aeropuerto Internacional José Martí.
Con el anuncio en julio de que United tentativamente obtendría las rutas hacia La Habana, la prioridad de Karen fue comenzar a implementar planes de coordinación cuidadosamente desarrollados con operarios locales para establecer los protocolos operacionales aeroportuarios, el rango de trabajo y la logística de seguridad. Una vez logrado, se apuraron para trasladar a Cuba todos los elementos que una aerolínea necesita para funcionar, desde equipamiento informático hasta provisiones de alimentos.
Según las regulaciones cubanas, las compañías basadas en los Estados Unidos no pueden contratar directamente empleados en la isla, con lo cual para lograr completar la dotación para la estación de la Habana Karen y su equipo se aliaron con una firma local cubana que estuvo a cargo del reclutamiento y la evaluación de los candidatos en nombre de United.
Finalmente, Karen y sus colegas lograron algo que los viajeros en los Estados Unidos habían soñado por más de 50 años: ayudaron a hacer a La Habana accesible para los clientes de United.
“Cuando recibimos la noticas de que comenzaríamos a volar a La Habana más adelante en el año estaba emocionada”, dice Karen. “No sólo era un evento monumental en la historia de nuestra compañía, sino también un momento de orgullo para nosotros en ser parte de la historia de los Estados Unidos. Hemos trabajado – y lo continuamos haciendo – con nuestros nuevos socios en Cuba para ofrecer una operación confiable y segura a nuestros clientes”.
Por 33 años Karen ha estado en la primera fila en el cambiante mundo del transporte global. “Siempre me sorprenden los lugares que abrimos, hasta ahora nunca he adivinado una nueva ruta. Será interesante saber cuál será el próximo destino”.

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