Son casi las veinte del miércoles y las calles palermitanas son apenas un escenario semivacío en donde solía haber una escena colorida y en perpetuo movimiento. Del caudal de personas que no distinguía los días de la semana o del fin de la misma, quedan unos pocos que desafían el desánimo y la incertidumbre.

El leve fresco y el inminente otoño ya se apoderan de la ciudad. Las lucecitas tenues de los bares acompañan el ánimo de los transeúntes y de los pocos comensales que habitan el espacio. Se sabe, serán inminentes los anuncios de nuevas restricciones en las próximas horas, y el teatro tiene todos los números para salir sorteado en la nueva temporada de cierres.

A medida que me acerco, observo que todo parece distinto en el Kairos. La gente se va encontrando en la vereda y conversa con alegría. Se escuchan risas. Veo varios grupos, con barbijo y distancia, que esperan la señal del ingreso. Me encuentro con mi compañera G y vamos directo a la boletería.

En la fila conversamos con el señor prensa, el gran Alejandro Zarate, que con tristeza se encarga de confirmar todos los pronósticos. Última función. A partir del viernes se cierran los teatros.

Con nostalgia anticipada entramos a la sala y ya podemos ver a los personajes en el escenario como habitando sus propios mundos. Un perímetro cuadrado delimitado por luces rojas y un timer del estilo cancha de básquet componen la escenografía preinicial.

Con el inicio de la cuenta regresiva, los personajes, Valeria, Manuel, Clara y Leo cobran movimiento. Tienen una hora y la carrera es voraz. La carrera es implacable. Nadie quiere quedarse atrás. Nadie quiere quedarse afuera. La urgencia se hace carne en los personajes y es la tonalidad de la obra. Ahora bien, ¿Por qué el apuro? Nadie sabe. ¿Hacia a donde se dirigen? Tampoco está tan claro. Los competidores creen saberlo y por eso se sacrifican. Por eso están dispuestos a autoexprimirse como naranjas suicidas.

El espectáculo toca las fibras sensibles del sujeto posmoderno de las grandes urbes. Sobre todo las de los atravesados por los veintis y los treintis. Como miembro de la estirpe, veo mi reflejo en cada uno de los personajes, me rio y cada tanto miro con complicidad a G, con quien solemos sentarnos a vapulear la lógica milenial, de la cual tampoco es que estamos exentos.

Somos parte de una generación que le teme a la voracidad del tiempo y a la cual se le cayeron las instituciones y las tradiciones que ordenen culturalmente los ciclos vitales. Que naufraga por los mares de la sobreinformación y de las pantallas ególatras y superyoicas donde se reproduce, segundo a segundo, una imagen de éxito que se escurre de las manos como agua. Como resultados evidentes: la autoexplotación, la competencia, el individualismo, la prisa, la confusión y, sobre todo, el cansancio. Elementos que se condensan muy eficazmente en la metáfora de la carrera.

El “vos podés” resultó más cohersitivo que el “vos debés”. La libertad y la coacción aparecen fusionadas detrás del mensaje del éxito culturalmente valorado de la época (Byung Chul Han, La Sociedad del Cansancio). Donde las personas entregamos voluntariamente el tiempo y la energía en una violenta carrera hacia una imagen que solemos desconocer. Con anteojeras para mirar a los costados, la carrera nos deja frenéticos y solos.

Una obra para reír y pensar. Dinámica. Gran debut de Jowy Sztryk en dramaturgia y dirección.

Con G dejamos el teatro y nos apresuramos antes de que den las once. Buena despedida del teatro hasta nuevo aviso. La noche se puso más fresca pero se puede disfrutar la pedaleada. Nos vamos compartiendo las sensaciones de la obra y pienso que el éxito será disfrutar del regreso. Después veremos.

 

¡Hasta la próxima!

 

 

 

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Autoría: Jowy Sztryk

Actúan: Martina Alonso, Alejandro Monetta, Jowy Sztryk, Agustín Vera

Diseño de vestuario: Vanesa Abramovich

Diseño de escenografía: Vanesa Abramovich

Diseño De Iluminación: Fernanda Provenzano

Diseño gráfico: Luli Gejtman

Asistencia de dirección: Leonel Vasone

Prensa: Duche&Zarate

Producción: Corina Sztryk, Jowy Sztryk

Dirección: Fernanda Provenzano

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