La reciente creación de la Federación Argentina de Turismo Rural,  fortalecerá el sector con el trabajo mancomunado.

El turismo rural es una experiencia nueva, distinta, que la hace singular. Comenzó a desarrollarse muy lentamente desde hace dos décadas con los circuitos de la Estancias más tradicionales de la Pampa Húmeda.

Esa actividad de transformar la estancia en un hotel, de a poco se fue trasladando a los pueblos, donde el turista comenzó a redescubrir y valorar los almacenes de ramos generales, los puentes históricos, los cementerios antiguos y la viejas estaciones del ferrocarril, entre otros. También fueron rescatados del olvido algunos oficios que languidecían, como la herrería y la carpintería.

La suma de ambas circunstancias está deteniendo el desarraigo de las pequeñas localidades, ya que el interior y el campo con su natural desasosiego hacen redescubrir una identidad cultural que se estaba perdiendo. Así las pequeñas comunidades comenzaron a recuperar la cultura y el turismo a contribuir al desarrollo de los pueblos y villas.

Vale aclarar, que ésta revaloración del ruralismo no es privativa de la provincia de Buenos Aires, sino que es un fenómeno de todo el país. Sin lugar a dudas que el mayor movimiento turístico hacia el ruralismo proviene de las grandes ciudades. Sin embargo, muchos pobladores vecinos han comenzado a trasladarse hacia las localidades cercanas generando movimientos que comienzan a desarrollar las economías regionales, con una industria casi desconocida, la industria del turismo rural, que está en condiciones de detener el desarraigo de los pueblos del interior.

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