Las firmas deberán llevar a cabo una serie de desinversiones, mientras que algunos expertos advierten que el acuerdo será en el largo plazo perjudicial para los pasajeros, según un despacho de la agencia de noticias ANSA.
El pacto debe todavía ser aprobado por la justicia, lo cual se da por descontado, y podría entrar en vigencia a partir de diciembre próximo.
Como parte del acuerdo entre las dos compañías aéreas y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, ambas aerolíneas se comprometieron a llevar a cabo varias desinversiones en grandes aeropuertos del país, con el fin de mejorar la competencia en el sector.
Más específicamente, ambas aerolíneas tendrán que vender derechos de despegue y aterrizaje así como derechos de embarque en siete aeropuertos a compañías de bajo costo, para poder así ofrecer más y mejores opciones a los pasajeros.
En agosto pasado el Departamento de Justicia había bloqueado el proceso de fusión tras una demanda civil antimonopolio, ya que se pensaba que el acuerdo terminaría por llevar problemas de competencia y boletos aéreos más costosos.
Doug Parker, Consejero Delegado de US Airways, expresó su alegría por «haber dejado la demanda atrás y mirar hacia adelante para construir» la nueva compañía.
Eric Holder, fiscal general, expresó por su parte que «el objetivo final del departamento se ha mantenido firme a lo largo de este proceso, para asegurar una competencia vigorosa en los viajes aéreos».
«Esto es vital para millones de consumidores que se beneficiarán tanto con precios más competitivos como con opciones de viaje mejoradas»
, agregó Holder a través de un comunicado.
Pero mientras que las compañías aéreas y el gobierno celebran el acuerdo, algunos expertos del sector turístico consideran que en el largo plazo las aerolíneas terminarán por perder en muchas áreas.
Con el aumento constante del combustible, sumado a la crisis económica en general, los boletos aéreos -que ya están altos- no podrán aumentar mucho más, al menos en el corto plazo.
«Gran parte de los viajes aéreos son discrecionales más que esenciales», explicó George Hobica, fundador de Airfarewatchdog.com.
«Los consumidores se pueden quedar en sus casas, conducir o tomar un autobús si las tarifas se van muy arriba, y las compañías saben ésto: ellos tienen el poder de aumentar hasta que los consumidores le digan basta», amplió.
Por otro lado, para Rick Seaney, de FareCompare.com, la alianza terminará por perjudicar a los consumidores. «Si la economía se da vuelta, veremos un importante incremento de los precios», dijo.
Según Seaney, para los consumidores situados en las pequeñas ciudades, la fusión significará que encontrar tarifas bajas será más difícil.

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