South American Music Conference

Cuando escuchamos una canción, lo primero que nos hace mover el bote es el beat. Así le dicen los músicos, seres mitológicos cuyo razon de existir es la promesa de ponernos a gozar con sonidos. El beat es el pulso de la canción, ese que marcamos con el piecito, con un lápiz sobre la mesa, con las palmas, o con la cabeza. Ese tun tun tun está tan estudiado, que los músicos electrónicos comienzan por ajustarlo a 120 pulsaciones por minuto.

Ya sé que nos estás preguntando ¿Pero el groove no es lo mismo que el beat? Pero bueno, ¿No es que no sabías inglés? El groove es el efecto del sentido del cambio de patrón rítmico de una canción. El patrón rítmico es, dicho simple, el ritmo, pero el groove es la impronta del estilo del músico sobre la su ejecución. Productores o arreglistas recurren a estructuras rítmicas más o menos alegres, para manipular nuestras emociones, con el objeto de engancharnos con sus canciones. Y esto, queridos lectores, es el hook.

Pero eso no es todo, es apenas la base, el principio de todo. Sobre esta fundación, se construyen las armonías, coros, puente, letras, solos y todo lo que una canción, dependiendo del género, tiene para ofrecernos.

Ahora te diremos en qué se basa, hoy en día, una canción como las que te pueden llegar a gustar. Ponemos a calentar 2 litros de agua en una olla mediana, y agregamos los siguientes ingredientes:

1) Un buen beat. La gran mayoría de los temas bailables, por ejemplo, se ajustan a 120 pulsaciones por minuto, como es el caso de la música electrónica. Esto, sin embargo, no es imperativo. Dependerá del género.

2) Una letra o temática con la que uno se identifique, o al menos, que se mantenga dentro del estilo o género de la canción.

3) Un ritmo, dirigido a un segmento de seguidores (tú puedes ser uno de ellos). Muchas canciones populares fueron originalmente baladas, que con el tiempo fueron versionadas en estilos como rock, pop, jazz, salsa, vallenato, cumbia, o merengue.

4) Armonías atractivas que complementan el ritmo, o al revés. Eso va a depender del género, del propósito o hasta de la temporada a la que va dirigida la canción. ¿Te has preguntado cómo sabes que una canción es navideña, así sea la primera vez que la escuchas?¿Te has preguntado por qué la música cristiana es tan agradable? Esa sí te la respondemos: Primero, porque los cristianos no escatiman en buenos músicos (y les sobran) y porque se conocen todas las fórmulas armónicas conocidas. Además, sacaron como siete más.

Luego viene el márketing, pero eso es otro tema, completamente diferente.

Con estos cuatro elementos, componemos una canción con todos los estándares que hacen feliz a la industria musical actual. La cual no se va a salvar de desfilar por acá.

Pero entonces, ¿Esta es la fórmula infalible?

NO. De 200 canciones hechas con esta receta (Seguro que son más, pero ¿Quién lleva la cuenta?), una sola llega al tope. En la próxima, ampliaremos acerca de qué hace que esta canción destaque de la mediocridad generalizada.

Acerca de los autores:
Grooveando: Rafael Ferrer Levy
IG: @levyrafaelferrer
TW: @rafitoweckl

Soneando: Oswaldo Gómez
IG: @OswaldoGomezS
TW: @OswaldoGomezS
https://ogomez.net

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