Costaflores, la joven bodega de Perdriel, Luján de Cuyo, presenta su línea de vinos: “MTB” formada por un blend de Malbec, Petit Verdot y Cabernet Sauvignon cosecha 2012 -elaborado con uvas orgánicas certificadas, provenientes de una única finca (single vineyard)- y un Torrontés cosecha 2013.

“En Costaflores compartimos un espíritu de máximo respeto y cuidado hacia la tierra y sus frutos, por eso nos identificamos con la filosofía de la producción orgánica. Empleamos técnicas que mantienen la fertilidad, la biodiversidad, y el equilibrio del suelo, protegiendo la sustentabilidad de los recursos naturales y la salud de los consumidores.”– afirma Mike Barrow, propietario de Costaflores y agrega: “Nuestra premisa es la autenticidad, la transparencia, y lo sostenible, por eso utilizamos además energías renovables como la solar y nuestro packaging provoca un mínimo impacto ambiental. Esperamos que todo esto se vea reflejado en el estilo de la línea MTB: Vinos contemporáneos que expresan la magia contenida en el viñedo”.

Mediante un proceso de cultivo orgánico se han logrado vinos que expresan el sabor natural de este terroir, ubicado en la primera zona de Mendoza. Allí, la altura y clima desértico dan como resultado una amplitud térmica considerable, lo cual cierra perfectamente la ecuación para la producción de uvas sanas y maduras. “Con estas condiciones es fácil respetar la biósfera y producir buenos vinos que reflejen las cualidades de su terroir”- explica Patricio Santos, enólogo de la bodega y agrega: “buscamos crear vinos “vivos”, que no bajen su ritmo cuando acompañan comidas aromáticas, con especies. Por eso, sus taninos son suaves y envolventes pero con buena acidez. Son vinos jóvenes y briosos que pueden ir muy bien con comidas picantes o muy condimentadas”.
Desarrollados bajo métodos de agricultura ecológica y que ofrecen una alternativa saludable, ya que su producción es completamente natural sin agregados químicos, estos vinos buscan acompañar las comidas con “vida”: picantes, aromáticas y especiadas.

“Con la suerte de estar en el mejor lugar para las viñas, con sol, frío, suelos bien drenados y pobres en materia orgánica, agua directo de los Andes, y aplicando todos los cuidados a las vides, ¿Para qué cultivar con pesticidas, herbicidas, y fertilizantes sintéticos, que dañan el entorno? ¿Por qué hacer vinos con levaduras importadas? ¿Por qué no utilizar energía solar para generar electricidad?”– se cuestiona Mike y agrega: “Desde el primer día que plantamos las cepas, Finca Orgánica Costaflores ha sido un proyecto auténtico, sostenible, transparente, y orgánico. No lo hacemos para diferenciarnos en el mercado. Lo hacemos porque vivimos aquí, y creemos en esto”.

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