Olinda es la tercer mayor ciudad del Estado de Pernambuco. Hasta 1837 fue capital del Estado, año en que Recife tomó el puesto. En 1982 la ciudad fue reconocida por la UNESCO como patrimonio histórico y cultural de la humanidad: sus iglesias y antiguos caserones son algunas de las atracciones arquitectónicas que ofrece este destino, con una historia que tuvo comienzo en el 1535, cuando los primeros portugueses la fundaron.

Estas maravillas se ven completadas por danzas típicas de la región, como el frevo y el maracatu; por su Carnaval, considerado una de las más auténticas y atractivas fiestas de calle del país; y por su gastronomía tradicional. Además del reconocimiento de la UNESCO, el municipio ostenta el título de Primera Capital Brasileña de la Cultura.
La ciudad posee uno de los acervos histórico-culturales más grande del país, con casas, iglesias y museos que dan cuenta de la historia de Pernambuco, desde los tiempos en que concentraba gran parte de la explotación de la caña de azúcar, durante la época de la colonia, pasando por la dominación holandesa, las luchas por la independencia y la actualidad.
Entre algunos de sus edificios más icónicos cabe destacar el Convento de San Francisco, edificio levantado en el siglo XVI y que agrupa un conjunto de establecimientos religiosos: la Iglesia de Nossa Senhora das Neves, la Capela de São Roque, el claustro y la sacristía. El centro histórico, que aloja veinte bellísimas iglesias y se encuentra adornado por caserones antiguos, es el eje de la magia de la ciudad. Otras construcciones, como la Facultad de Derecho, el Farol de Olinda, el Fuerte de São Francisco, el Mercado da Ribeira, el Convento de São Bento y la Iglesia de Nossa Senhora da Graça, por mencionar algunas, son algunos de los sitios que los turistas no pueden dejar de conocer.
Por su parte, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo Regional de Olinda, el Museo do Mamulengo y el Museo de Arte Sacra de Pernambuco dan cuenta de la fructífera tradición artística del país, donde se exponen las obras de un importante número de artistas consagrados internacionalmente, así como de nuevos talentos.
En cuanto a sus manifestaciones culturales, el carnaval de Olinda atrae cerca de 200.000 visitantes por día durante el período del evento. Si bien el carnaval es una fiesta popular bastante común en Brasil, en esta ciudad asume características muy especiales y propias que no son replicadas en ningún otro lugar del país. Reúne desfiles de varios bloques y centenares de muñecos gigantes, orquestas de frevo, maracatús y troças, que mantienen vivas las raíces de Brasil.
Los visitantes de esta enigmática ciudad no pueden dejar de disfrutar de su gastronomía, que tiene como base productos naturales de la región, como raíces, peces, frutos de mar y frutas tropicales, y donde uno de sus “imperdibles” es la tradicional tapioca. Olinda cuenta con una amplia propuesta en materia de locales gastronómicos, donde restaurants refinados conviven con bares descontracturados y de público joven.

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