Las empresas habituales usuarias de programas de incentivos enfrenten una serie de dilemas a resolver:

 

A partir del abrupto e inesperado parate de marzo 2020 es probable que

Algunas compañías llegaron a marzo 2020 con incentivos del 2019 finalizados y con premios/viajes grupales ya definidos con fechas de sus respectivos viajes previstas para el 2020. Esos casos fueron mayoritariamente postergados.

Lo que nadie iba a suponer es que esa postergación se extendería tantos meses. Esas empresas están necesitadas de confirmar/anunciar la reprogramación y descargar esos viajes pendientes. Las ventanas posibles pueden ser noviembre 2021 y o a partir de marzo 2022.

 

Producto de las incertidumbres algunas empresas prefirieron convertir esos viajes en una premiación equivalente (gift certificate, producto físico). Esas decisiones fueron posiblemente activadas para asi poder lanzar nuevos programas de incentivos para el periodo 2020/2021.

 

Otras empresas están en una situación similar con programas finalizados del 2019/20 y con ganadores a la espera. La única diferencia es que estas empresas no han anunciado destinos en particular y si bien tienen que cumplir con la promesa del premio tienen la ventaja de poder flexibilizar el destino.
Aquí se abre una oportunidad para destinos nacionales, una alternativa más predecible y por ahora inmune a las cambiantes condiciones que siguen castigando la planificación de viajes internacionales grupales.

 

 

 

En el próximo posteo continuaré compartiendo mi mirada sobre el futuro de los viajes de incentivos desde Argentina y Latam  y los diversos escenarios posibles que existen para  intermediarios y cliente corporativos

 

 

el objetivo es encontrar destinos no tan populares, que sean atractivos para los participantes, obviamente con un manejo adecuado del presupuesto. Muchas veces un costo aéreo razonable ayuda a considerar ciertos destinos, y en otras oportunidades la cantidad de escalas para llegar a equis ciudad o enclave turístico es la principal razón para descartarlo.

En este punto, el profesional amplió: “Las compañías quieren impactar y que su viaje con clientes o empleados siempre sea recordado como una experiencia única y rica. Por tal motivo, aquellos viajes de incentivo ligados a eventos deportivos como la Copa América, el Mundial de Fútbol o un partido de Los Pumas son alternativas muy válidas. Pero, a la vez, considero pertinente no depender de estos eventos como principal eje de un viaje, ya que en general la demanda es muy alta y los precios siempre son superiores a lo normal, lo que hace que se consuma gran parte del presupuesto y no reste lo suficiente para poder desarrollar otras actividades originales”.

En ese sentido, vale agregar que otra interesante tendencia, muy utilizada, es combinar los viajes de incentivo que originariamente son sólo de premiación con actividades educativas o formativas que puedan ser aspiracionales. Por ejemplo, a un viaje a California sumarle visitas a empresas líderes de Sillicon Valley –Google, Tesla, Linkedin–  que permiten conocer fábricas robotizadas y últimas tecnologías.

 

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