Los laberintos suelen provocar fascinación. Resurgen desde la mitología griega para figurar en todo tipo de obras, como ocurre con los cuentos borgeanos, donde representan lo incierto de la existencia humana.

 

Su figura reluce en un universo artístico que incluye filmes como «El Resplandor», «El Laberinto del Fauno» o la propia «Laberinto». Lo que no todos saben es que en Córdoba se puede disfrutar de estos retos en versión amena y familiar.

 

El Laberinto de Nono

El Laberinto de Nono es un complejo recreativo del Valle de Traslasierra. Es el lugar ideal para quienes buscan disfrutar de las variantes laberínticas, ya que presenta alternativas que desafían la concepción tradicional de estas marañas.

Por ejemplo, resolver parte de su Laberinto Mayor desbloquea el acceso a un mangrullo, que es una especie de plataforma desde la que se puede observar la secuencia de enredos que falta atravesar para alcanzar la salida.

 

En total, el ingenio se extiende por 900 metros cuadrados. Un diseño de ramas y hojas «siempreverdes» ornamentan sus corredores, paredes, muros y «cortinas», que en los laberintos son los obstáculos que se pueden rodear.

 

Cuentan en el parque que la atracción se compone de más de 1.500 tuyas, un género de coníferas. Se plantaron durante el invierno de 2004, casi a la par de la construcción de la confitería del predio, un espacio que amplía el valor turístico del conjunto.

 

La coffee house del sitio tiene una terraza de amplias vistas a los laberintos y al Valle de Nono, que domina el fondo de toda la composición. La tienda ofrece refrescos, tés, variedades de tortas, sandwiches, picadas, pizzetas y lomitos, entre otras delicias.

 

La propuesta es explorar las opciones que ofrece el recinto, como el Laberinto de Colores, una variante de reminiscencias pacmanescas. Se añade el diseño milenario del Laberinto de Troya, inspirado en aquellas figuras míticas que permean la obra de Jorge Luis Borges.

 

La experiencia se completa con el Laberinto de Números, que requiere resolver desafíos matemáticos; el Laberinto Mariposa, ideal para los más pequeños; y el Laberinto de Carrera, donde dos competidores pueden medirse en una prueba de velocidad.

 

El precio de la entrada es de 800 pesos desde los cinco años inclusive. Se adquiere en el mismo parque, que abrirá sus puertas del 19 al 21 de noviembre y del 8 al 11 de diciembre. Los horarios son de 9.30 a 13 y de 17.30 a 20.30.

 

Parque La Serranita

El Parque Recreativo La Serranita se halla 50 km al sudoeste de la ciudad de Córdoba. Es un área de recreación con construcciones en tronco y piedra. Entre sus atracciones se distingue el Laberinto de Ligustrinas, que resulta ser el más grande de toda la provincia.

 

La arquitectura de este rompecabezas es de carácter onírico. Tiene paredes con forma de espiral, mientras que en algunos de sus corredores se presenta la posibilidad de cruzar puentes de madera, un diferencial que potencia el perfil aventurero del reto.

 

La Serranita ofrece mini-alternativas lúdicas como el Laberinto Bolita y el Laberinto Pintado. Además, posee un sinnúmero de propuestas, entre las que destaca su Tobogán Gigante, la Búsqueda del Tesoro, un mini golf de 18 hoyos y una tirolesa para dos personas.

 

Los más chicos también pueden disfrutar de una tirolesa infantil y otros juegos como los clásicos chorritos de agua, un circuito de triciclos, una casita para niños, colchones inflables, un arenero, pizarrones y la tradicional rayuela.

 

El parque se encuentra abierto los sábados, domingos y feriados de 11 a 18.30. Para acceder, el pase general cuesta desde 2.500 pesos por persona, mientras que es gratis hasta los tres años de edad. Se llega por Ruta Provincial N° 5 desde la capital provincial.

 

El Descanso de Los Cocos

Con sede en el Valle de Punilla, el Parque Recreativo El Descanso integra el selecto grupo de paseos laberínticos de la provincia de Córdoba. Entre las características más llamativas del recinto se encuentra su estilo colonial, que resguarda colecciones de antaño.

 

La atracción primaria de esta propuesta es un laberinto de inquietantes corredores en el que sobresalen un puente y una elegante pérgola. Los acompaña una secuencia de misteriosas formas de ligustro que remiten a hitos del gaming o del cine de los 70’s y 80’s.

 

A pocos pasos de esta estructura se observan diferentes esculturas en mármol de Carrara. Las figuras custodian el acceso al Museo Romano, donde diversos stands reeditan escenas de la antigua Roma en su época de esplendor.

 

Las crónicas indican que el Parque data de 1940, cuando el italiano Don Juan Barbero se instaló en Los Cocos. Tras adquirir una estancia, construyó allí el predio y un hotel, aunque este último ya no presta servicios.

 

En 1943 ordenó la construcción del laberinto, único en toda América del Sur como ejemplo de arte topiario. Se trata de una práctica de jardinería que consiste en dar formas a las plantas mediante el recorte con tijeras de podar.

 

Además, es uno de los pocos del mundo que respeta la arquitectura del laberinto de Creta, aquel que se construyó para esconder al Minotauro. De esta mitología surge también el hack para resolver el desafío mediante hilos, tal cual lo hizo la princesa Ariadna.

 

Hoy en día, las colecciones de El Descanso representan un fusión multicultural en el que armaduras y artilugios medievales conviven con objetos de los pueblos originarios y elementos alegóricos de la Independencia.

 

Entre los distintos espacios que se pueden recorrer se encuentran los museos indígena, apícola, de platería criolla y de monturas, además de una pulpería y un excepcional patio español donde reluce una vistosa fuente árabe-española.

 

El complejo abre sus puertas todos los días de 10 a 19, incluyendo feriados y fechas festivas. El precio de la entrada es de 1.200 pesos, mientras que los jubilados abonan 600 pesos y los menores de diez años ingresan gratis.

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