Año 2025, Argentina. Juan José Miranda (Juanjo) es un joven de 25 años que ha sufrido las humillaciones y las muertes (y asesinatos) de sus seres queridos. Es otra víctima de la degradación moral de la sociedad argentina. Su padre fue despedido de una fábrica de aluminio en Moreno y los apremios económicos lo arrastraron a un autoexilio en San Juan. Allí morirá de tristeza, sin empleo y alejado de un hijo que no lo respeta ni admira. Huérfano de padre y madre, Juanjo queda al cuidado de su tía Alicia en Haedo quien le descubrirá los horrores sufridos en primera persona durante la dictadura militar. En una de sus visitas a Moreno se reencontrará con el padre Agustín, un cura que lo introducirá en el activismo comunitario en las villas de la zona. El párroco administra el descontento social en aumento hasta el día de su asesinato. Una ejecución ordenada por el mismo dueño de la fábrica de aluminio que, con anterioridad, había dejado sin trabajo a su padre.

Juanjo, durante su adolescencia, adquiere una notable capacidad para ejecutar acciones propagandísticas efectivas. Ayuda a su mejor amigo, Sergi, a vengarse de un novio infiel de su madre y organiza una exposición que incomoda al visitante embajador español en su colegio secundario. Ya cercano a la mayoría de edad, comienza a coquetear con la idea de ajusticiar a quien asesinó a su amigo, el padre Agustín. Juanjo sufre, está enojado… y se siente habilitado moralmente para imponer un nuevo orden para su sociedad. Sin embargo, una serie de duros golpes personales lo alejará y lo llevará a Barcelona durante algunos años, desde donde reclutará y guiará a un grupo de pares, quienes también han experimentado duros embates en Argentina. Juntos, gestarán un plan perfecto para imponer justicia.

En 2025, tras una nueva muerte (esta vez, la de su tía Alicia, por un rebrote del virus Covid), Juanjo pone en marcha el operativo para atentar durante 10 días contra los 12 argentinos que representan la corrupción y la degradación moral del país. Su objetivo es claro: amedrentarlos para que no repitan sus actos y que otros corruptos potenciales teman las consecuencias de hacerlo, y lograr el apoyo de la opinión pública hacia sus acciones. Esta depuración se extenderá durante solamente 10 días para no profesionalizarse. Él quiere justicia, no transformarse en un terrorista institucionalizado. Juanjo siente la omnipotencia y el convencimiento de que puede guiar un cambio profundo.

De esta manera, planifican asesinar a un militar responsable de secuestros, un juez de la Suprema Corte, un traficante de drogas, un gremialista, un periodista, una política radical, un gobernador K, un empresario, un agente de la AFI (SIDE), un cura pedófilo, un cómplice del atentado a la AMIA y un comisario de la policía.
Los escogidos, además, son responsables directos del sufrimiento de los integrantes del grupo Justicia: un (a) hacker, el hermano de una asesinada en la AMIA, un ladrón originario de la villa de Moreno y un ecologista que ha visto la caída profesional de su padre.

Las acciones comienzan a ser investigadas por la AFI. Entre los agentes se encuentra uno de los “12” (Agustín Dapicce) quien cuenta con poder y habilidades para manipular a la opinión pública y proteger a los corruptos. Otro agente, Hernán Fischer, es un idealista llegado desde Salta, que confía en su capacidad profesional para desbaratar el operativo y, de a poco, se irá identificando con los ideales de Justicia.
El operativo en sus inicios cuenta con la simpatía y la solidaridad de la opinión pública, que se manifiesta en los medios y en las redes. Sin embargo, paulatinamente se convierte en otro producto de la confusión por los “operativos” mediáticos de la AFI. Ya no hay verdades comprobables y todo es un supuesto. Para muchos argentinos, Justicia es vista como un grupo de delincuentes cubanos que asesinan por motivaciones mafiosas.

Para liderar su cruzada, Juanjo ha sacrificado al amor de su vida, Tere. Siente que debe protegerla, alejándola del peligro que significa estar cerca suyo. Tras su regreso a Argentina, volverán a acercarse.

Acerca del autor – Gabriel Ben-Tasgal nació en Buenos Aires.

Es un conocido especialista en Medio Oriente e Islam, que emigró hacia Israel en 1989. Es autor de libros de geopolítica (el último, 300 Preguntas en 300 Palabras. Mitos y realidades sobre el conflicto israelí palestino que tuvo una tirada de 10.000 ejemplares en 7 países) y de cientos de artículos periodísticos y de análisis, además de haber participado en numerosas entrevistas para distintos medios de comunicación. Ha cubierto para varios medios televisivos europeos la zona de Israel – Autoridad Palestina. Su formación académica va desde las Ciencias Políticas, Relaciones Internacionales, Publicidad, Islam, Propaganda y Relaciones Públicas hasta el Turismo profesional. En la actualidad estudia abogacía en Argentina. Con Justicia incursiona por primera vez en el mundo literario, con una novela centrada en la realidad de un país cuya realidad sigue de cerca gracias a sus constante viajes a Argentina.

Artículo anteriorAerolíneas retoma vuelos desde Córdoba
Artículo siguienteReeligieron a Figueroa como presidente de la Cámara de Turismo de Santiago del Estero