Al momento de elegir viajar en avión, por lo general, uno de los aspectos de menor importancia es qué vamos a comer. Siempre se tiene en cuenta la cantidad de escalas, el exceso de equipaje, las horas de retraso del vuelo, la seguridad al momento de despegar y tantas otras cosas más que hacen a la tranquilidad del cliente a la hora de embarcar.

Por Jessica Cifuentes

No nos detenemos a pensar con anticipación cuál será el menú de comida que nos espera ni las variadas opciones del mismo que podrían ofrecernos, sino ya arriba del avión, excepto en casos especiales donde la necesidad de pedir un menú específico antes del vuelo es fundamental.

Muchos son los factores que intervienen en el armado de un menú hasta incluso en la existencia del mismo, ya que, en vuelos de corta distancia o en aerolíneas low cost esta opción no viene incluida dentro de la tarifa del pasaje, sino que es un servicio que se abona durante el vuelo de ser necesario.

Otro factor importante está ligado a la división de pasajeros ya sea en clase turista o en clase ejecutiva, los que contarán con menús diferentes de acuerdo a las comodidades que presente la clase en la que se encuentren.

Sin dudas, otro factor a destacar es el de poder satisfacer todos los gustos de los pasajeros con menús estándar. Si las líneas aéreas buscasen cumplir los deseos de cada uno de los pasajeros claro está que sería casi imposible y hasta caótico llevarlo a cabo ¿no? Desde la lógica es lo que se nos ocurre analizar, ya que es evidente que sería de esta manera, pero otros escenarios a tener en cuenta son los que participan aquí. Más allá de tener que satisfacer una necesidad básica del cliente que es la alimentación del mismo, el objetivo no es meramente ese.

Todas las aerolíneas evalúan los cambios que se produce en nuestro organismo al estar en las alturas con respecto a lo sensorial. Un pasajero a 30.000 pies de altura percibe un 30% de los sabores que podría percibir a nivel del mar. En segundo lugar, también, el ambiente seco de la cabina produce un adormecimiento en la boca degradando la percepción de sabores. El ruido constante de los motores produce de manera inconsciente un alto nivel de estrés en nuestro organismo, maximizando nuestra capacidad de saborear lo dulce e intensificando la sensación de crocante, pero, volviendo a la excepción, ¿está contemplado todo esto en los casos de menús especiales?

Desde ya, son variados los casos particulares que deben solicitar este servicio, pero no todos ellos se encuentran en la lista del menú o se hacen con “poco esmero” según la opinión del cliente. Los menús que se pueden encontrar en las distintas aerolíneas son muchos: bajos en sodio, bajos en colesterol, bajos en calorías, para pasajeros con intolerancia a la lactosa, veganos, vegetarianos, para personas que profesan distintas religiones existe el menú kosher, el musulmán, el hindú y menús infantiles o alimentos para bebés.

Estos deben solicitarse hasta 24 horas antes del vuelo, pero no todos son parte de la lista de determinadas empresas aéreas y en algunas aerolíneas como Avianca, por ejemplo, incluso admiten ante alergias alimenticias no poder garantizar que la comida servida a bordo no contenga ingredientes determinados que produzcan una reacción adversa a ciertas personas.

Hasta sugieren que el cliente lleve su propia comida para evitar inconvenientes médicos a bordo. Otro ejemplo a tener en cuenta es el de Copa Airlines no pudiendo garantizar que el menú libre de gluten sea 100% libre del mismo. Por todo esto, algo tan básico puede resultar siendo un problema para el pasajero al momento del viaje donde se supone que los niveles de estrés deben estar controlados. Aquí nos enfrentamos ante la poca regulación del contenido de estos platos.

Opiniones de clientes aseguran que algunas de las comidas no están disponibles o siguen una línea bastante amplia y general, cuando de especificidad se trata. También, en vuelos de corta duración en los que la comida consiste en un ‘snack’, las comidas especiales no están al alcance de los pasajeros que las solicitan.

Bien sabemos la importancia de la comida y el valor de que ésta se encuentre en condiciones dignas, por eso, siempre antes de evaluar a las comidas especiales como un privilegio para algunos observemos el comportamiento de las aerolíneas frente a esto, y por momentos, su falta de investigación para y con el objetivo de definir necesidades, percepciones, preferencias y culturas del consumidor.

Artículo anteriorLas alianzas comerciales de las Low-Cost
Artículo siguienteMultitudinaria convocatoria del rally de Córdoba