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CRÓNICAS EN DOS RUEDAS: EN MOTO A CUZCO (PARTE 1)

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Susana y Gonzalo no paran de viajar por el mundo en moto. Desde hace casi 10 años, el matrimonio explora distintos lugares del planeta en busca de aventuras. Nada los detiene y tienen miles de historias para contar.

Cada tanto suelen pasar unos días en su casa de la ciudad más austral del mundo y ni bien se les termina la adrenalina, van por más… siempre con la Alemana, su fiel moto BMW, aunque algunos tramos los suelen hacer en avión y en otros países directamente alquilan una moto de similares características.

En ésta oportunidad, el destino es Cuzco en Perú. La moto descansó un tiempo en un parking de una ciudad capital de provincia y cuando fueron a su encuentro, la máquina, como si fuera un ser viviente tardó un poco en volver a la vida.

Nadie mejor que la navegante para contarnos en primera persona, cómo transcurrieron los primeros momentos de ésta nueva aventura de viajar por Argentina y América en moto, y para que el lector comprenda mejor, ligeros de equipaje. En moto, cada kilo cuenta.

Nos relata Susana: «Eran las 6 de la tarde cuando tocamos suelo Santiagueño. El clima nos espero como sabiendo que estos casi fueguinos necesitábamos adaptarnos. Unos 18 grados nos permitieron caminar por las calles, sin casi notar que estábamos en una de las ciudades más calurosas de la Argentina. El rumbo era fijo, al encuentro de la Alemana, la apacible amabilidad de los lugareños nos abrió la gran puerta. Ahí estaba ella… en el mismo lugar que la dejamos hace tres meses y medio, con un rápido lavado que la lluvia sorpresiva, apenas les permitió darle. Y como era de esperar, aunque  la llave quiso, no pudo darle arranque.”

Y  agrega «Ahí empezó la primera búsqueda en el tranquilo Barrio de Santiago, ¿quién nos daría energía para la BMW? Todos nos miraban y nadie accionaba, era como si les pidiéramos meter un elefante en un cucurucho de helado. Entre sorpresa y risas irónicas, caminamos preguntando ¿quién?. Aún en los talleres, tenían una inacción de agua de estanque… hasta que dimos Con Salvador, cuyo nombre le iba bien, él fue quien resucitó a la Alemana que como la Bella Durmiente  se estremeció con su Salvador.»

«Ahora había que hacerla brincar unos cuantos kilómetros para asegurarnos que el corazón de la BM siguiera latiendo. La caída de la tarde siguió dándonos la bienvenida a la aventura que recién estaba retomando ese 6 de noviembre del 2018.»

Los intrépidos viajeros ya estaban lanzados a la siguiente etapa. El objetivo inmediato era Salta, donde debían cumplir una misión como embajadores de la gran familia Yanzi. Entonces Susana Alzugaray que además de ser una excelente navegante, en cada parada, saca su pluma y escribe los avatares del viaje en exclusiva para Turismocero, nos relata:

«La mañana de Santiago nos dio la fresca para amanecer y despedirnos , camino a Salta .
Como copiloto de viaje me toca indicar el camino, «por  aquí», «por  allá», «…a la derecha», «a quinientos metros en la rotonda toma segunda salida», «seguir dos kilómetros hasta la Ruta 34 «. Nada más que leer el párrafo para asociar a Susana con la voz del GPS que todos llevamos en el el auto cuando viajamos. Pero, en la alemana, el GPS es Susana.

Y enseguida su narración nos sitúa en la ruta «Es ahí donde entramos en la frenética y paradójica apacible vibración de la Alemana, y en la aceleración de viajar por las rutas Argentinas a 130 km por hora, donde todo se limita al espacio parcial reducido de no despegar los brazos más de 25 cm. del cuerpo ya que la resistencia de viento te desata una batalla imposible de ganarle, sin morir en el intento.»

Si no fuera una nota periodística, éste relato sería parte de un libro que podríamos titular  «crónicas de un viaje al Cuzco», porque, además de viajar en dos ruedas, la pluma de Susana es exquisita al recordar por ejemplo, que una vaca los miró de reojo: «El clima parece aún estar de nuestro lado, como con una agradable compañía. Es más, cerramos todos los cierres de las camperas y las aberturas de aire de los  cascos. Salen a nuestro encuentro algunos animales que nos miran de reojo impávidos, con un aire de desinterés. Y los árboles nos agitan sus ramas como dándonos aliento  cómplices de la aventura que deja adivinar nuestro aspecto todo.» Entonces, para qué detenernos, sigamos leyendo la bitácora de Susana.

«Somos dos …o mejor somos tres, porque la Alemana es quien decide, al momento de pasar uno o dos camiones, se pone a toser, dejándonos cautivos de el temor si lo logrará.
Aah.. .un suspiro nos libera de la tensión, dejando un residuo de adrenalina y palpitaciones. Otra vez en el Corcel de acero Quijote me sumo a la vida !  Dulcinea mia, siente. Y así dejamos muchos puestos, un almuerzo de por medio. Casi nos sentimos gente normal otra vez».

«Hasta que la lluvia, nos recuerda que somos los locos, qué en la época en del confort automovilístico, estamos eligiendo ser pasajeros y carrocería de la Alemana más cotizada del mundo.» «Lluvia que nos considero mucho, dejándonos llegar a la ciudad de Salta, a la tarde,sobre la hora del té. El Portal de Salta nos recibió revestido al máximo en madera  , por dentro y por fuera, fue como entrar en un árbol gigante de madera roja. Como dijo Rita, es así como le gusta, hacerle honor a lo original y local, aunque ya queden pocos …
Como anfitriona con toda parsimonia nos albergo.»

«Y aquí estamos en Salta, la que se dice La Linda.

Un 7 de noviembre de 2018.»

Y esto recién empieza … ¡hasta pronto! o mejor dicho, hasta que Susana y Gonzalo den señales de sus crónicas sobre dos ruedas.

 

 

 

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