cataratas-efe

Cataratas de luz, relax y diversión

Las descubrió Alvar Nuñez Cabeza de Vaca en su legendaria caminata de siete mil kilómetros por el continente americano. Las cataratas del Iguazú lo dejaron mudo de asombro y encantamiento. Y así lo anotó en una de las crónicas del libro Naufragios. Desde entonces, las altas caídas de agua de las cataratas de luz, relax y diversión se convirtieron en un atractivo turístico de primer orden.

Y no solamente por el espectáculo impresionante que ofrecen sino por el exuberante entorno selvático del Parque Nacional Iguazú, última frontera verde de una provincia donde la selva original prácticamente ha desaparecido.

El sitio parece irreal, muy parecido al de otras cataratas que existen en el planeta. El sonido predominante es el del agua cayendo desde alturas que a veces superan los ochenta metros. Ni el canto de las aves se oye bien. Los guías del Parque deben gritar para que sus explicaciones lleguen a los turistas apiñados en las pasarelas.

El agua distribuida en casi trescientos saltos reina en la zona. Y también se siente la presencia de la selva, claro. El lugar importa no solamente por las “aguas grandes” (traducción del guaraní) sino por la envoltura de naturaleza virgen que las rodea. Los turistas curiosos no deben dejar pasar este último detalle.

Recorrer la selva de día o de noche, andar los senderos que zigzaguean por los alrededores, dará la oportunidad de apreciar la rica fauna y flora del lugar. Donde observarás fácilmente lagartijas que circulan muy tranquilas entre los pies de los visitantes, lagartos mayores, tucanes de colorido pico, ceibos, laureles blancos, gramíneas que crecen entre las piedras del río y más.

Entre las aves, la más curiosa es el vencejo, pájaro pequeño y de plumas oscuras que habita exclusivamente la zona de cataratas y que ya se convirtió en el símbolo representativo del Parque Nacional.

La garganta de las Cataratas de luz

El visitante se va asombrando de todos y cada uno de los saltos. El más célebre recibe el nombre equívoco de Garganta del Diablo; la “garganta” está compuesta por catorce cascadas de más de cien metros de alto. El agua baja con tanta fuerza que termina formándose una nube de treinta metros de llovizna más una infinidad de arco-iris que se destacan como estrellas coloridas en torno al dramático torrente.

Hay de todos modos saltos más bajos, el circuito superior y el inferior; algunos pueden ser observados desde el pie y otros desde arriba. En el corazón del espectáculo se sitúa la isla San Martín. Es buen lugar para descansar disfrutando de los helechos arborescentes, palmeras, orquídeas, claves del aire y ejemplares únicos de palo rosa.

Paseo interno por las Cataratas de luz

Para llegar a esa isla se toma una lancha que parte de la mitad del sendero inferior. Otro paseo imperdible es atreverse por el sendero Macuco; se trata de una camina de cuatro kilómetros que desemboca en un salto y pozo de agua que suele ser visitado por pocas personas. El detalle es importante para las parejas que busquen intimidad en un entorno seguramente similar al que debieron apreciar Adán y Eva antes de ser expulsados del Paraíso.

Hay otras opciones igualmente interesantes como el Sendero Verde (diez o quince minutos de caminata por un camino dificultoso pero muy bello), además de las cabalgatas y los paseos bajo la luna llena, una experiencia que no debería soslayarse.

Muchos de estos sitios pueden ser visitados con ayuda del Tren Turístico ecológico; es un medio propulsado a gas cuyo recorrido consta de tres estaciones: la central –a la entrada del Parque-, la estación Cataratas y la que lleva el nombre de Garganta del Diablo por quedar muy próxima a esa caída.

El circuito que recorre el tren está rodeado por la selva y va bordeando el río Iguazú. Esto permite el traslado fácil de los visitantes de un sitio a otro del Parque Nacional. Hay un tren cada media hora y una gran amplitud horaria para tomarlo.

¿Las Cataratas de luz pertenecen a Brasil o Argentina?

Casi trescientos saltos, como se ha dicho, se despeñan en torrentes que se bifurcan a su vez en un mundo de cascadas y caídas menores que, al precipitarse, lo hacen con tal fuerza que forman nubes con gotitas atomizadas, en las cuales la luz se descompone en formas siempre imprevistas y maravillosas.

Todavía se debate entre brasileños y argentinos sobre si las cataratas se aprecian mejor desde el lado brasileño (Foz de Iguaçu) o del lado argentino, donde la ciudad más cercana es nuestro Puerto Iguazú.

Paseos a las Cataratas la luz de ambos lados

La discusión es estéril. Lo que no es en vano es la polémica que han desatado los vuelos de helicópteros sobre las cataratas la luz que parten desde el lado brasileño. Al parecer está demostrado que el ruido que provocan las aletas de esas máquinas volantes ahuyentan a las aves que una vez lejos del Parque ya no regresan al lugar.

Los turistas curiosos pueden visitar también el hito de las Tres Fronteras, ubicado en lo lado de la barranca basáltica, cubierta de espesa vegetación de selva; desde ahí se puede observar la majestuosidad del encuentro entre los ríos Iguazú y Paraná. En las riberas opuestas se divisan los hitos correspondientes a las fronteras de Paraguay y Brasil, con los colores de la bandera de cada nación.

Otro paseo interesante es visitar la represa de Itaipú (“piedra que canta” es su significado en castellano) En su construcción trabajaron 40 mil hombres para quienes se construyeron cerca de diez mil viviendas repartidas en ambas orillas, además de escuelas y hospitales. La represa inunda una superficie de 1.350 kilómetros con contenido de 29 billones de metros cúbicos de agua.

La amplia recorrida no puede excluir una visita a Puerto Iguazú, una ciudad pequeña y pintoresca habitada por 30 mil personas, entre ellos aborígenes guaraníes que a los costados de la ruta venden artesanías hechas con sus manos y siguiendo antiguas tradiciones indígenas.

La temporada alta para visitar el lugar es otoño/invierno. Es una buena oportunidad para deslumbrarse con las cataratas, como lo hiciera Alvar Nuñez, y recorrer palmo a palmo el Parque Nacional Iguazú, de 67 mil hectáreas, donde nunca faltan mariposas de todos los colores para acompañar los sigilosos y asombrados pasos del viajero.

¿Cómo llegar hasta las Cataratas la luz?

En avión por Latam, Aerolíneas Argentinas, FlyBondi, Andes, EasyJet entre otras. Ya que todas ofrecen vuelos low coast en distintas épocas del año.

¿Dónde alojarse al visitar las Cataratas de luz?

Sheraton Internacional Iguazú resort. Está ubicado frente a las cataratas dentro del Parque Nacional. Tiene pileta exterior, spa con gimnasio y carpas al aire libre para una relajación estilo zen. Las tarifas van desde los 237 a los 569 dólares diarios.

Iguazú Grand Hotel. Está en Puerto Iguazú, a 400 metros del Puente Internacional Tancredo Neves. Tiene casino y las tarifas arrancan desde 350 dólares diarios.

Saint George está ubicado frente a la terminal de buses. Tiene piscina exterior rodeada de una arboleda típicamente selvática y ofrece un buen servicio de masajes. Las tarifas rondan entre cien y 175 dólares diarios por persona.

¿Dónde comer al visitar las Cataratas de luz?

La esquina. Es el restaurante del hotel Saint George. Se encuentra en diagonal a la terminal de buses de Puerto Iguazú. Tiene un espacio al aire libre donde se oyen distintas músicas de espectáculos que se suceden en las proximidades del hotel. La selva está en la entrada del Parque Nacional (a la izquierda). Cuenta con buen sistema de buffet, platos fríos y calientes.

Lo que podrás conocer y hacer al visitar las Cataratas de luz

El Parque Nacional, perfecta muestra de lo que resta de la selva misionera.  La Garganta del Diablo (ver cuerpo central de nota), el Circuito Superior y el Inferior, la isla San Martín, el sendero Macuco, el Sendero Verde, viaje en Tren Turístico.

Vuelos en helicópteros únicamente desde el lado brasileño (recordar que los ecologistas han reclamado porque cesen esos vuelos, dado el daño que producen a la fauna local); cabalgatas dentro del Parque (las excursiones se contratan en la Estación Central del Tren Turístico y Ecológico. Paseos de luna llena. Se realizan todos los meses (cinco noches por mes) por las nueve pasarelas hasta los balcones de la Garganta.

Distancias para llegar a las Cataratas de luz

Desde las Cataratas de luz hasta Capital Federal o viceversa hay un aproximado de 1.349 kilómetros.

Desde la entrada del Parque Nacional Iguazú a las Cataratas de luz hay unos 500 metros de distancia, por lo que no te tomará mucho tiempo llegar hasta ellas y así deslumbrarte con tan singular belleza.

Desde las Cataratas de luz hasta las ruinas de San Ignacio y casa-museo de Horacio Quiroga hay 231 kilómetros. Y por último desde Cataratas a Posadas en capital provincial hay 316 kilómetros.

Artículo anteriorBalcarce, cuna del campeón y del sabor
Artículo siguientePrincess Cruises galardonada en los Cruise Critic’s 2019