Los fines de semana largos son una invitación a ir a la Costa Atlántica o más cerca, el Delta, es una excelente opción.

La posibilidad de conocer el Delta, con su filosofía de islas y gente, darse el gusto de bailar tango por primera vez y aventurarse en un trekking por senderos naturales es parte de este tour imperdible.

Existen circuitos de turismo convencionales y otros no tanto. Los no tradicionales atrapan la atención de muchos que quieren salir de lo común para adentrarse decididamente en una aventura, donde la adrenalina hace de las suyas. En la actualidad existen tours  que proponen conocer el Delta de una manera distinta, lejos del mundanal ruido de las ciudades o de los caminos habituales del gran público. Así, uno puede encontrar guías de turismo que llevarán al visitante a lugares y paisajes que salen de lo habitual, así como su fauna, flora y costumbres de los habitantes.

Estos paseos se pactan de antemano y muchos de ellos comienzan en la ciudad con guías que los pasan a buscar por un punto predeterminado y rápidamente se dirigen a la estación fluvial de Tigre, donde abordan una de las tantas lanchas colectivas que llegan hasta el arroyo El Toro, donde se encuentra Tango Delta.

No se trata de un típico recreo ni de un restaurante, sino de una casa del Delta atendida por sus propios dueños, quienes reciben al turista como si fuéramos un amigo de toda la vida. El trato cordial y familiar es uno de los puntos que diferencian este lugar de otras propuestas.

Luego de navegar con la lancha colectiva y de apreciar los códigos propios y la filosofía de vida de las islas y su gente, se llega a un hermoso muelle que ofició de destino y que permite hacer tierra en El Trébol, una quinta dedicada a la explotación forestal que cuenta con un quincho y una típica casa del Delta, que serviría de base de operaciones para todas las actividades que disfrutaríamos.

El mate y un desayuno super casero, con dulces, miel y pan elaborados allí, reciben a los visitantes y endulzan la mañana mientras se hacen los preparativos para realizar una de las primeras caminatas del día e internarse en el monte, donde predomina la vegetación natural serpenteada por plantaciones de álamos, uno de los típicos árboles del delta de Tigre.

Un trekking excelente de casi dos horas colma las expectativas de naturaleza y ecología de cada uno de los presentes, dejándolos exhaustos a la espera de lo que pronto da vida nuevamente: el típico asado argentino, con empanadas, vino y bebidas para disfrutar.

Del tango hablamos otro día.

Artículo anteriorVUELOS ENTRE TUCUMÁN Y SAN PABLO
Artículo siguienteLA EXPO MUNDIAL 2023 EN ARGENTINA