Lejos de ser inerte, el Desierto de Atacama es una zona abundante en energía, gracias a sus acogedoras culturas ancestrales y a los oasis que son fuente de vida en el desierto más árido del mundo.

Asciende los más de 4.000 metros de altura del altiplano andino para descubrir pequeños poblados que mantienen intactas sus costumbres en medio de extremos escenarios que vale la pena fotografiar.

Visita San Pedro de Atacama y explora paisajes únicos en el mundo. Salares, géiseres y lagunas de un intenso color azul, son parte de los lugares que te asombrarán.

Emprende un viaje por las estrellas. Aprende más sobre los astros y las constelaciones en uno de los múltiples observatorios astronómicos de la zona norte del país.

Si te gustan los deportes náuticos o simplemente tomar sol, no dejes de visitar la costa para disfrutar de playas con arenas claras, y por supuesto de los exquisitos productos del mar.

Culturas ancestrales y viajeros de todo el mundo se mezclan en este antiguo pueblo con calles de tierra y casas de adobe. Punto de partida para un viaje inolvidable, en su infinita belleza  descubrirás las postales más alucinantes del planeta. ¡Recorre San Pedro de Atacama, tierra de etnias indígenas!

Visita la antigua plaza para conocer las costumbres de sus habitantes. Entrégate al paso calmado de su gente, donde parece no existir la presión del reloj, y no te pierdas su añosa iglesia. Empápate del arte local, en el Pueblo de Artesanos puedes recorrer sus talleres y descubrir como mantienen viva sus tradiciones.

Interesantes tours te permitirán explorar los múltiples atractivos de la zona: géiseres activos, lagunas que destacan por sus intensos colores, y deslumbrantes salares que te sorprenderán. Si lo tuyo es la aventura, recorre el desierto en bicicleta, deslízate por las dunas en Sandboard o disfruta de una vista privilegiada en el valle de la Luna.

Para redondear una jornada llena de sensaciones, déjate seducir por las propuestas gastronómicas locales e internacionales de sus restaurantes, y goza de los masajes y baños termales de los centros de ocio. Una vez caída la noche ¡qué mejor que disfrutar las infinitas estrellas que tintinean sobre el desierto más árido del mundo!

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