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El rincón de Córdoba donde el aire y el paisaje mejoran la salud

Las sierras cordobesas siempre fueron elegidas por la pureza y calidad de su aire. Históricamente muchos pacientes con afecciones respiratorias llegaban hasta diferentes puntos de la provincia para tratarse.
Esta tendencia fue el motivo que llevó a muchas personalidades reconocidas a elegir la provincia como su lugar de residencia. Tal fue el caso de Ernesto “Che” Guevara en Alta Gracia, Roberto Arlt en Cosquín y Fernando Fader a Deán Funes, entre otros. La calidad del aire continúa siendo diferente a la de los grandes centros urbanos del país. En el Valle de Punilla, particularmente, se da una mayor concentración de ozono, un elemento que es un desinfectante muy potente contra todo tipo de virus.
“El poder del ozono tiene que ver con su capacidad de oxidar otros compuestos. Esto lo convierte en un agente eficaz para luchar contra un gran número de microorganismos”, explica Miguel Cané, director general de la Posada del Qenti, un centro médico wellness que está en Icho Cruz, una de las localidades más importantes del Valle de Punilla.
A esta característica natural del aire, esta zona le suma otras cualidades paisajísticas que contribuyen a la salud, sobre todo a la posibilidad de desconexión y de reducción del estrés por el contacto pleno con la naturaleza. Tal es el caso del Río San Antonio, uno de los más cristalinos y con una extensión de 500 kilómetros cuadrados.
También el de las sierras que rodean esta zona que pueden verse de un color grisáceo por el uranio que producen. Este mineral es el que luego produce el ozono que no sólo es bactericida, sino que también engrosa la capa que filtra la radiación de rayos UV. Caminatas al aire libre, paseos en bicicleta o simplemente una lectura al atardecer son actividades que se ven beneficiadas por estas características y que forman parte de la rutina contribuye al bienestar.
Un oasis de 400 hectáreas
Desde San Antonio hasta Cuesta Blanca, pasando por Mayú Sumaj e Icho Cruz se extiende una Reserva Ecológica de más de 400 hectáreas donde prevalece la fauna y la flora autóctona.
Esta especie de santuario de la naturaleza local forma parte del predio de la Posada del Qenti y se mantiene gracias a una serie de políticas sustentables para evitar el impacto en el ambiente.
Es un lugar donde hay senderos exploratorios, ideales para disfrutar de una caminata al aire libre y de los beneficios que tiene la naturaleza en esta zona. Los propios huéspedes de la Posada del Qenti tienen acceso a través de visitas acompañadas donde conocen el lugar y las acciones de conservación que se llevan adelante. También se practican otras actividades como cabalgatas, avistaje de fauna y flora, reconocimiento de algunos vestigios aborígenes que también está dentro de la reserva, arquería, trekking y mountain bike.
La reserva es un complemento a toda la experiencia que la Posada del Qenti brinda alrededor del wellness y el bienestar. Quienes elijan este destino para pasar unos días podrán elegir diferentes planes (en caso que quieran mejorar algún aspecto de su salud) o escapadas saludables en las que tanto la comida de cada día como las actividades están acompañadas por equipos de profesionales.


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