Plan de apertura en Reino Unido reactiva reservas de viajes y vacaciones para el verano

Los responsables de los principales aeropuertos y compañías aéreas del Reino Unido han pedido al Gobierno que, para conseguir la meta de cero emisiones para 2050, proporcione ayudas adicionales a los productores de combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en Inglés) a partir de residuos domésticos, informó el diario Financial Times este lunes.

«La producción de este tipo de combustible para aviones en el Reino Unido estará asegurada si el Gobierno garantiza inmediatamente la estabilidad de precios necesaria para atraer inversiones a la industria», señala la carta dirigida al secretario de Estado para Transportes, Mark Harper. Entre los firmantes figuran ejecutivos de los aeropuertos de Heathrow y Gatwick, de las compañías aéreas Virgin Atlantic y British Airways, y de empresas energéticas como Fulcrum y Alfanar.

Los representantes de la industria proponen que Londres forme contratos de diferenciación de costos similares a los utilizados para apoyar a la energía nuclear y los parques eólicos marinos. En virtud de estos contratos, el Gobierno compensaría a los productores por la diferencia entre el precio fijo y el precio de mercado si este último es inferior. Según los autores del mensaje, la medida ayudará a reducir los riesgos que han dificultado la atracción de «inversiones multimillonarias» en la producción de SAF en el país.

El Gobierno ha destinado 165 millones de libras (187 millones de dólares) a cinco plantas de biocombustible para la aviación en el marco de su programa Jet Zero, cuyo objetivo es alcanzar las cero emisiones de dióxido de carbono en 28 años. La construcción debe comenzar a más tardar en 2025, y para 2030, las aerolíneas británicas deberán operar al menos el 10% de sus vuelos en biocombustible. En diciembre de 2021, British Airways se convirtió en la primera aerolínea del país en empezar a utilizar biocombustibles de fabricación británica.

El SAF es un combustible ecológico que se obtiene del procesamiento de biomasa, que incluye aceites vegetales y de desecho, grasas animales y residuos agrícolas, y tiene una baja huella de carbono. Los expertos afirman que el uso de este biocombustible reducirá las emisiones nocivas aproximadamente en un 80%.

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