DOLOR EN LA MUERTE, DOLOR EN VIDA

29 junio, 2018
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Por Yako Laus

Soy una persona de prejuicios. Los llevo a cuestas en una mochila de la que no reniego. No son pocas las veces que los tomo de un trago y los saboreo, moviéndolos por la boca de un lado al otro, con la lengua, bañando cada muela, cada diente, acercándolos al paladar para luego volver a hacer buches y tragarlos suave y tranquilamente. Como un buen vino. Son mis compañeros. Los acaricio cuando duermo y los abrazo en medio de una ráfaga invernal. Muchas veces, cuando estoy solo, charlo con ellos y ellos me responden. Me cuentan, en gran medida, quien soy y de qué se trata esto de ser yo.  Entonces, el lunes, me calcé la mochila, pasé a buscar a L., quien viene siendo mi compañera teatral hace ya varias semanas y de ahí fuimos a El Tinglado a ver la obra a la que fui invitado: Una tregua para la orquesta. ¿Por qué cargue la mochila con los prejuicios? Bueno, habiendo ido a una escuela judía, mi educación estuvo teñida con información sobre la Shoá en todas sus variantes: visual, audiovisual, interactiva, literaria y teatral. Tanto así que hoy me resulta difícil ser sensible ante un tema que, en mí, se volvió cáscara. Por lo que cada vez que debo enfrentarme a cualquier nueva forma relacionada con el Holocausto, debo confesar, el hartazgo me invade antes incluso de posicionarme frente a ella. Así que, entonces, ahí iba con mis prejuicios.

Quiso la casualidad que ese día lunes una cantidad enorme de mujeres se manifestaran con sus pañuelos verdes frente al Congreso unidas por dos consignas: SI a la despenalización del aborto, NO al FMI. Semejante muestra de fuerza por parte de uno de los grupos sociales más violentados de la historia, me sensibilizó de tal manera que no pude secármelo de la cabeza hasta empezada la obra. Digo “quiso la casualidad” porque ésta muy buena obra trata, justamente, sobre uno de los tantos grupos de mujeres que a lo largo de la historia se destacaron por su fortaleza y por su coraje, luchando a veces por lo que creían justo y otras veces, por la mera supervivencia. En este caso, las retratadas son las mujeres integrantes de la orquesta del campo de concentración de Auschwitz que gracias a distintas estrategias y al comando de Fania Fenelon sobrevivieron al exterminio.

En la medida que la obra avanzaba, mis prejuicios, acobardados, retrocedían y se colocaban en posición defensiva debido a la excelente factura técnica. Ya antes del inicio, la entrada era por un pasillo lateral desde donde, lo primero que se veía, desplegado en medio del escenario, era una bandera nazi gigante. Solo esa imagen, esa bandera que uno iba descubriendo en la medida que avanzaba, era suficiente para erizar los pelos de la nuca. El resto de la escenografía también resultó excelente: muebles y objetos que constantemente remitían a lo bélico, lo frío, lo muerto y lo putrefacto. Especialmente ese piano que, en conjunto con el resto de los instrumentos, parecía sacado directamente de una película de Burton ya sea El extraño mundo de Jack o El cadáver de la novia. Por su parte, el vestuario también resultó impecable. La ropa de las reclusas – si se la puede llamar así – prácticamente nos traslada a ese mundo. Podría pensarse que diseñar harapos sucios y pañuelos embarrados es una tarea sencilla y sin embargo no lo es. Es posible darse cuenta contraponiendo el excelente diseño de vestuario de esta obra con el de otras que, más que acercarnos, nos distancian de sus mundos narrativos.

La dirección de Lamoglia resultó muy interesante. De hecho, si existiera un buen sentido para la palabra desconcertante, así es como sería el inicio. Los primeros minutos donde las redadas son llevadas a cabo por nazis vestidos como si estuvieran en medio de una guerra nuclear, con máscaras y trajes camuflados de una sola pieza; sumados a los gritos y al juego de luces son, tal como dije, desconcertantes. Pero algunas otras decisiones no se quedan atrás, como la acertada idea de que los personajes entren y salgan por la escalera trasera del escenario o que la orquesta se congele en el mismo momento en que deberían estar tocando. En todo momento, el timming entre los actores resultó tan aceitado que dotó de una gran naturalidad a la historia. Así como la dirección, la actuación es muy buena, también. Si para muestra basta un botón, el sentido monólogo de Floret acerca de cómo fue que logró ingresar a la orquesta llevado a cabo por Celeste Gerez, es difícil de soportar sin dejar caer una lágrima. Es un monólogo tan duro, con un compromiso actoral tan grande, que no exagero si digo que, al menos en las formas, me recordó al I dreamed a dream de Anne Hathaway en Los Miserables. Por último, para no quedarme con las ganas, me gustaría destacar un hecho curioso ya que también me siento tentado de alabar el excelente trabajo de Florencia Moeremans en el papel de María La Bestia de Auschwitz Mandel. Sin embargo, lo que ocurrió es que esta tal Moeremans resultó ser apenas un reemplazo de la actriz original, siendo Rosario Albornoz, quien verdaderamente debería cubrir ese rol. Así que aplausos para la suplente!

 

FICHA TÉCNICA

Autoría: Eduardo Lamoglia, Cecilia Maresca
Actúan: Gogui Alarcón, Rosario Albornoz, Soledad Andrián, Laura Cañón, Norma Corubolo, Martín Esquiza, Estela Garelli, Celeste Gerez, Coco Kusnir, Natalia Lisotto, Florencia Moeremans, Silvina Muzzanti, Gianna Prado, Gustavo Rey, Fabiana Saieg, Iardena Stilman, Mercedes Villalba, Flavia Vitale
Vestuario: Sabrina López Hovhannessian
Iluminación: Sebastián Crasso, Martin Otaño
Diseño de escenografía: Sabrina López Hovhannessian
Realización de escenografia: Mariana De Sancho
Música original: Sergio Vainikoff
Banda de sonido: Sergio Vainikoff
Fotografía: Nahuel Lamoglia
Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia
Asistencia de escenografía: Julieta Muro Frangi
Asistencia de vestuario: Julieta Muro Frangi
Asistencia de dirección: Mauro J Pérez
Prensa: Alfredo Monserrat
Producción ejecutiva: Flavia Vitale
Producción general: Daniel Deé
Puesta en escena: Eduardo Lamoglia
Dirección: Eduardo Lamoglia

EL TINGLADO TEATRO
Mario Bravo 948 – Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4863-1188
Web: http://www.teatroeltinglado.com.ar
Entrada: $ 330,00 – Lunes – 20:00 hs – Hasta el 02/07/2018

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